LAS TRES CAUSAS DE LA MALA IMAGEN POLÍTICA
(Publicado en Excelsior el 29 de agosto de
2012)
LAS TRES CAUSAS DE LA MALA IMAGEN POLÍTICA
by Victor Gordoa/ Asesor de Imagen pública

Fondo y Forma…
Primera Regla: “Jamás trates de aparentar ser lo que
no eres”. Esto significa el jamás divorciar la esencia de la apariencia, si es
que quieres evitar caer en la situación de convertirte en un fraude ambulante,
causa de la mayoría de las problemáticas consultadas en nuestra empresa y del
origen de la advertencia que un sabio refrán popular nos hace: “aunque la mona
se vista de seda mona se queda”. Se los reitero hoy y de forma muy clara:
primero hay que ser y después parecer. Aunque advierto que se deberán poseer
ambas cualidades ya que un buen fondo, sin la forma correcta valdrá para muy
poco, pues nadie creerá que lo posees, y por el otro lado, una atractiva forma
sin un fondo que le respalde, te convertirá en un engaño total que merecerá el
escarnio y castigo cruel de parte de los demás.
Coherencia…
Segunda Regla: “Siempre deberás ser coherente entre
tus dichos y tus hechos”. La única forma de ganar autoridad moral es a través
de la congruencia entre lo que dices y lo que haces. He aquí la razón de la
grave pérdida de autoridad de muchas de las instituciones y personajes de la
vida política mexicana. Al través de esta regla también es muy fácil entender
por qué cuando a la gente se le pregunta si cree en las promesas de tal o cual
candidato, la aplastante mayoría contesta que no, y es que la infracción a esta
regla se ha convertido en costumbre.
Sentimientos…
Tercera Regla: “La aceptación o rechazo de tus actos
dependerá del sentimiento que ellos provoquen en los demás”. Si provocas
sentimientos buenos serás aceptado, si malos, rechazado, esta lógica emocional
no por simple deja de ser determinante. La mayor dificultad para aplicar esta
regla radica en que para saber provocar buenos sentimientos se necesita antes
poseer sensibilidad, una cualidad desprendida de la intuición que poseen muy
pocos hombres y cada vez más mujeres que invierten mucho tiempo en demostrar su
valía femenina y defender sus derechos del abuso de sus pares masculinos antes
que en cuidar los sentimientos que el ejercicio equivocado de su autoridad
puede provocar. Por lo tanto, la principal recomendación que puedo darles para
sensibilizarse en este punto es la de siempre intentar hablarle al corazón de
los demás, no a su cerebro.
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